
Cárteles mexicanos emplean autos de alquiler en Estados Unidos para abastecer a capos e integrar flotillas
Una investigación llevada a cabo por Los Angeles Times en colaboración con la red bilingüe Puente News Collaborative reveló la operación de esquemas mediante los cuales organizaciones del crimen organizado en México sustraen vehículos de lujo y camionetas en Estados Unidos para destinarlos a líderes de cárteles, blindaje operativo y actividades de tráfico transfronterizo.
El informe documenta un modus operandi centrado en el arrendamiento de unidades en agencias estadounidenses que posteriormente son trasladadas a territorio mexicano mediante el aprovechamiento de vacíos regulatorios, demoras en las denuncias y complicidades operativas.
Mecanismo de apropiación y restricciones operativas
La modalidad principal de sustracción se basa en el alquiler formal de vehículos en agencias ubicadas en aeropuertos y centros urbanos de Estados Unidos. Los intermediarios o «mulas» arrendatarias cruzan las unidades hacia la frontera antes de que la empresa propietaria registre la falta del vehículo o emita el reporte de robo.
Las normativas locales imponen limitantes temporales a las compañías arrendadoras para activar el rastreo satelital o radicar denuncias penales:
- Lapsos de notificación: En jurisdicciones como California, las empresas deben esperar hasta el vencimiento del contrato de alquiler para iniciar gestiones de localización por GPS o notificar a las autoridades policiales.
- Cruces fronterizos: Para el momento en que se activa la búsqueda en las bases de datos de Estados Unidos, una proporción elevada de las unidades ya ha cruzado los puntos de revisión hacia México.
- Registro de datos: Estimaciones de firmas especializadas en la recuperación de activos señalan que menos de la mitad de los vehículos sustraídos bajo el esquema de incumplimiento de arrendamiento llegan a incluirse en el registro oficial de la Oficina Federal de Investigación (FBI) o en las plataformas policiales estadounidenses.
Aunque los estados fronterizos como Texas y California registran la mayor incidencia de extracciones, se han documentado eventos originados en ciudades distantes como Nueva York, Chicago, Miami, Denver, Las Vegas y Oakland.
Modelos solicitados y destinos finales
El destino de las unidades comprende la integración a esquemas de seguridad de altos mandos de organizaciones criminales, la modificación de carrocerías para blindaje y la logística para el transporte de cargamentos de droga hacia el norte.
Entre los modelos con mayor demanda reportada en la investigación figuran:
- Gama de lujo urbana: Unidades como Cadillac Escalade y SUVs de la marca BMW son destinadas al uso personal de cabecillas de las agrupaciones delictivas.
- Camionetas Pick-Up y utilitarias: Modelos como Ford Raptor, Jeep Wrangler, Ram y Ford F-Series son requeridos por su capacidad técnica para ser modificados con placas de blindaje artesanal, soporte de armamento de alto calibre y despliegue en caminos de difícil acceso.
Investigaciones privadas y operativos de las fuerzas de seguridad han detectado la llegada de flotillas a zonas geográficas con presencia predominante del Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en estados como Jalisco y Sinaloa.
Proceso de regularización e intercambio por estupefacientes
Una vez que las unidades ingresan a territorio mexicano, los grupos delictivos recurren a redes de gestoría u operadores administrativos para tramitar matrículas y documentación apócrifa o irregular. Este proceso cuenta en ocasiones con la colaboración de funcionarios locales corruptos, lo que facilita la circulación de las unidades por la red carretera nacional.
Asimismo, las pesquisas oficiales e investigaciones privadas señalan que parte de estos vehículos funciona como moneda de pago o intercambio directo por cargamentos de sustancias ilícitas —como fentanilo, cocaína y metanfetaminas— que posteriormente son introducidas a Estados Unidos.